viernes, 26 de febrero de 2016

“Debe haber un nuevo estilo de desarrollo: que cambien las estructuras”, señala la Cepal

“Debe haber un nuevo estilo de desarrollo: que cambien las estructuras”, señala la Cepal http://www.sinembargo.mx/25-02-2016/1626557 Por Daniela Barragán febrero 25, 2016 - 00:00h 0 Comentarios Los Objetivos de Desarrollo Sostenible que los países miembros de la ONU deberán cumplir en 2030 se ponen en duda desde su puesta en marcha, ya que las condiciones políticas y económicas atentan directamente con su realización, plantea la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Objetivos ONU La agenda de desarrollo consta de 17 objetivos. Foto: undp.org Ciudad de México, 25 de febrero (SinEmbargo).– En 2016 entraron en vigor los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos indicadores buscan orientar la política de desarrollo y financiamiento para todos los países durante los siguientes 15 años; es decir, que para 2030, el mundo debe acabar con la pobreza y el hambre, y alcanzar la igualdad de género, mejorar los servicios de salud y lograr que todos los niños asistan a la escuela. El documento consta de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) entre los que están dar fin a la pobreza, el hambre, dar educación de calidad a todas y todos, contar con energía asequible y no contaminante, que las personas tengan trabajo decente, reducir la desigualdad, tener una producción y un consumo responsable, que haya paz, justicia e instituciones sólidas, y finalmente, crear alianzas para lograr y establecer otros objetivos. Sin embargo, para Pablo Yanes Rizo, coordinador de Investigación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para México, esos 17 objetivos son “aspiracionales” y existe un gran reto en la vinculación y sobre todo, en su realización. Aunque son acertados por la visión integral y porque abordan el tema de acabar con la desigualdad entre y dentro de los países, el experto dijo que existe el riesgo de que se tome la idea de desarrollo como una suma de pedidos y metas, sin que se haga explícita la concepción del desarrollo y las condiciones para lograrlos y proveer los medios de implementación y de financiamiento adecuados. En contraste con los Objetivos del Milenio (ODM), ahora las Naciones Unidas se enfocaron en las causas fundamentales de la pobreza y en la necesidad universal de desarrollo que alcance y funcione a todas las personas. “Ese objetivo fue resultado de una disputa muy fuerte y los países latinoamericanos fueron los que más insistieron en su reducción […] En el documento final se tienen como tres ejes principales: superar las desigualdades, garantizar la sustentabilidad y asumir el desarrollo económico inclusivo como elemento estratégico. La agenda va hacia la igualdad y sostenibilidad”, comentó Yanes, durante la ponencia magistral del Simposio Internacional “Feminización de las migraciones. Los retos de cara a la Agenda Mundial de Desarrollo post 2015”. De acuerdo con Juliette Bonnafé, representante de ONU Mujeres, los ODS son por una parte una declaración del mundo que se quiere tener, pero el reto es que se realicen los esfuerzos para cumplir con los objetivos planteados, en el caso de México, que se mejore en la generación de información, en la rendición de cuentas y que se cumplan con los tratados que año con año los gobiernos ratifican. Para los especialistas la agenda surge en un momento complejo, en el que a decir de Yanes, muchas de las tendencias económicas y políticas atentan en contra de su realización, “el entorno es adverso. Hay inestabilidades financieras, tensiones socio políticas, tendencias xenófobas”. Agregó que los países en los que las problemáticas a las que se busca dar fin están fuertemente marcadas, viven un contexto de crecimiento económico débil y ajustes al gasto público, “¿cómo se van a construir los mecanismos para que las decisiones de política se acompañen con los recursos adecuados?”. De acuerdo con el enfoque de derechos la Agenda 20-30, el trazado de metas nacionales debe ser consistente con el grado de desarrollo de los países y el principio de máxima movilización de los recursos disponibles. En el caso de México, justo el pasado miércoles 17, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México (Banxico), anunciaron un “ajuste preventivo” al gasto público federal de 2016 por 132 mil 300 millones de pesos. El equivalente al 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto. En enero de 2015, Luis Videgaray Caso titular de Hacienda, anunció un recorte de 124 mil 300 millones de pesos. Por otro lado, las cifras de crecimiento. Banxico modificó la perspectiva para 2016, la pasó de un 2.74 por ciento a 2.69 por ciento y una reducción del PIB de 0.11 por ciento. Aunado a esto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tiene a México como el país con la peor calidad de ingresos para los trabajadores. Encontró que el impacto de los ingresos en el bienestar del trabajador, la estabilidad laboral y la calidad del ambiente de trabajo, son las peores de entre 34 países. En este sentido, Yanes habló de la ausencia de una nueva teoría del desarrollo, ya que no se trata de sólo lograr metas, sino de una teoría en la región para que la manera de cumplir los objetivos sea a partir de un cambio estructural progresivo, que no sólo mantengan las cosas como están, sino que los países asuman los problemas estructurales de sus sociedades, ya que estos temas no son decisiones académicas, sino de política económica global. “Debe haber un nuevo estilo de desarrollo: que cambien las estructuras, que se mejore la productividad y el desarrollo tecnológico y que se avance en la adecuada distribución de la pobreza. Eso permitirá encaminar las dimensiones”.